13 abr 2012

Las dos Españas


Ha debido de ocurrir algo verdaderamente extraño en este país en los últimos años cuando El hombre tranquilo ha pasado de emitirse los sábados de madrugada a los jueves en el prime time de La 1. Se podría pensar que hemos retrocedido treinta años en estupidez televisiva, que Garci se ha convertido en director en la sombra de Televisión Española, que se quiere agradar al fiscal general del Estado o que todo se debe a la crisis económica y a la herencia recibida, que es la explicación que uno da sobre cualquier tema en estos tiempos cuando no sabe muy bien qué decir.

Sea como fuere, lo cierto es que la casualidad quiso que ayer la película de John Ford compitiera en horario de máxima audiencia con El árbol de la vida, que emitía a la misma hora Canal +, con lo que el cinéfilo patrio de mediana edad se vio envuelto en un dilema de incómodas implicaciones morales. Porque son dos obras majestuosas pero que a la vez no pueden ser más diferentes y emocionar a todos por igual.

Y es que El hombre tranquilo, con su belleza y tranquilidad rancia, es más de espíritu mesetario, conservador y recio, mientras que la película de Malick, con su grandilocuencia y su filosofía de andar por casa, aspira a una supuesta sensibilidad elevada pero con aroma a garrafón, muy de España plural. Por entendernos, Mourinho se encontraría muy a gusto en las praderas de Innisfree y a Guardiola le encantaría ser el protagonista atormentado del poema visual de Malick. Así que el mando a distancia era anoche la única barrera entre lo que Dios manda y la recargada gravedad de reflexionar sobre la existencia. Batalla a muerte en prime time por los valores de las dos Españas.

Es una pena que El árbol de la vida se haya emitido en una televisión de pago, por lo que no podemos comparar las audiencias. Lo cierto es que Ford marcó un share aceptable (11,9%). Sin embargo, quien triunfó una vez más fue Gran hermano (20,3%) como dolorosa metáfora del voto oculto y del centro político.

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